Somnifabrik
A veces y sin pretender, las personas seducen, también los edificios sin deseo, se nos pueden insinuar, provocando curiosidad y un atractivo que nos cautiva
Es lo que sucedió con esta antigua fábrica a orillas del río Matarraña. A modo de paciente seductor, como montaña que no le importa el tiempo, estaba esperando el momento para encontrase con quien comenzar una nueva y larga vida.
El edificio y el entorno poseen una belleza natural. Con el deber de respetarlos, los trabajos estaban dirigidos a favorecer y fortalecerlos.